jueves 5 de enero de 2012

Luz dice:



Si me quieres. Sé querer
Si me olvidas. Sé olvidar
Porque tengo el alma libre
para amar.

miércoles 4 de enero de 2012

Por eso cuando la canto, me dan ganas de llorar...

-Los muertos no bailan-



‎"...-¡Sigue danzando! -le ordenó-. Danza con tus zapatos rojos, que has amado por encima de todas la cosas; danza hasta que tus huesos te atraviesen la piel arrugada y marchita y te hayas convertido en un esqueleto ambulante. Danza a través del mundo. Cuando pases cerca de una morada donde vivan niños vanos y pagados de sí mismos, llama a la puerta para que te vean y cobren miedo. ¡Sigue danzando!..."



-Más que gentil eres hermosa.


Los zapatitos rojos
Hans Christian Andersen

domingo 1 de enero de 2012

Ariles del Barlovento



Si pudiera pedir algo, sería que me dieras el corazón tranquilo. Quiero mi corazón tranquilo y quieto, gozar de un corazón limpio. Tráelo conmigo...

Ariles vengo llegando




Santiago, Tuxtla. Dos de la tarde. -¡Por fin recuerdo el camino para llegar al centro!- sigo caminando. El día está nebuloso y llovizna. Hace frío y me cubro con mis brazos, a pesar de tanto harapo. -Ya casi llego- pienso. Emocionada, temblorosa y a prisa estoy a punto de doblar en una esquina del callejón: la tiendita de enfrente. -Si, de ahí a la derecha y subo... siento unos pasos detrás y camino más rápido entre la brisa del frío:

-Mariquita! -Esa voz, tú voz- tiemblas de frío cuando me puedes abrazar- te escucho y veo que al decirme aquellas palabras extiendes tus brazos, con tu sonrisa pícara y tu estatura, tus ropas flojas, tu cabello...

Volteo, te miro, y dentro de mí, mi corazón sonríe, también te abrazo, voy hacia ti:

-Pensé que ya no me querías- te dije mientras acariciaba tu hombro y nos recargábamos en la pared de una casa color rosa. Aún te respiraba, el aroma de tu cuello, tu pelo... creí escuchar que me respondías...

Se escuchan las mañanitas, sube mi hermana a la habitación: -Feliz cumpleaños María!-.

Estoy recostada en la cama, rodeada de cobijas y temblando también. No es Santiago pero hace frío, no son los callejones húmedos en los que me perdía, es la casa. No son tus abrazos, ni tu voz, sólo es mi hermana:

-Recuerdo aquél día que naciste, tanto tiempo...

Su voz se desvanecía en mi cabeza, mientras trataba de recordar aquél rodeo, tus palabras... y el suspenso de aquello que me fatigaba, y que al verte sigo esperando... quisiera volver a esos callejones y que me dijeras... ¿A donde me llevarías después?

martes 29 de noviembre de 2011

que ya volé

Me gustaría compartir unas palabras contigo.

No sé si tu alguna vez has sentido como que algo has perdido y dejas pasar las cosas, el tiempo y crees que todo va a mejorar, y no, no mejora ni empeora; simplemente no lo entiendes y pasa y te agrada. Ojalá tu alma se quedara conmigo como me entregabas. "Si todo fuera como ayer..."

Veo a la gente vieja, agotada, cansada y que apenas puede caminar. Alguna vez he pasado por ahí, no lo recuerdo. ¿Cuantas líneas debes recorrerme para hacerme reaccionar de errores? La vida sabe mejor a errores.

Ya no veas películas, aquellas no saben a modas, buenos paisajes, pieles lisas o felicidad sin trabajo. Ya no leas libros, aquellos, aquellos.

"Como quisiera ser agua, de arroyo del pedregal..." y bailar y bailar, vuela sin parar...

viernes 18 de noviembre de 2011

Parece que fue ayer cuando te ví, y lloré y pedí... y ya se cobijan mis versos con sabor a son... -Mariquita, María, no te vayas... no te vayas...